La renovación integral de la Unidad 3 de Internación de Clínica Médica del Hospital General de Agudos Dr. Teodoro Álvarez marcó una nueva etapa para uno de los establecimientos sanitarios más importantes de la Ciudad de Buenos Aires. La intervención permitió recuperar y modernizar 662 metros cuadrados del primer piso del Pabellón A, con un nuevo modelo de internación que incorpora mayor privacidad, mejores condiciones de bioseguridad, tecnología médica y espacios especialmente pensados tanto para los pacientes como para los equipos de salud.
Ubicado en el barrio de Flores, el Hospital Álvarez llevó adelante una transformación edilicia que permitió reactivar una unidad histórica que había quedado fuera de funcionamiento luego de los daños estructurales ocasionados por un incendio ocurrido en 2012. La recuperación del sector representa, de esta manera, mucho más que una obra de infraestructura: significa volver a poner en funcionamiento un espacio que forma parte de la historia cotidiana de la institución y de la atención sanitaria de la comunidad.
La intervención se concentró en la Unidad 3 de Internación de Clínica Médica, donde el antiguo esquema de grandes salas comunes fue reemplazado por un sistema de habitaciones diferenciadas. El nuevo diseño busca generar condiciones más adecuadas para la recuperación de las personas internadas, preservando su intimidad y reduciendo los riesgos asociados a las infecciones hospitalarias.
El proyecto contempló además una reorganización de diferentes sectores del establecimiento para poder concretar la reapertura de la unidad sin afectar el funcionamiento habitual del hospital. Para ello, las tareas se desarrollaron en dos etapas complementarias.
Una obra organizada en dos etapas
La primera etapa tuvo lugar en el Pabellón D. Allí se remodeló y refuncionalizó el primer piso para trasladar en forma definitiva las oficinas de Dirección, Subdirección y distintas gerencias operativas, económico-financieras, de tesorería y facturación.
El movimiento permitió liberar espacios que habían sido utilizados de manera transitoria dentro del área destinada a internación. De esta forma, fue posible avanzar posteriormente con la recuperación integral de la Unidad 3, sin alterar la dinámica asistencial del hospital.
La segunda etapa se desarrolló en el Pabellón A y estuvo destinada específicamente a la reactivación de la infraestructura sanitaria de la Unidad 3. Las tareas incluyeron la construcción y adecuación de nuevas habitaciones, la incorporación de redes de gases medicinales, nuevas salas de enfermería y diferentes espacios de apoyo para el funcionamiento cotidiano del servicio.
El resultado es un sector de internación completamente renovado, diseñado de acuerdo con las necesidades actuales de pacientes y profesionales.
Trece camas con nuevas condiciones de internación
Uno de los principales cambios se encuentra en la distribución de las camas. El sector cuenta ahora con 13 camas equipadas con llamadores individuales, televisores, mobiliario rodante y conexión a la red central de oxígeno, aire comprimido y aspiración.
La nueva Unidad 3 dispone de cinco habitaciones dobles con baño privado completo y una habitación individual con sanitario exclusivo. A esto se suman dos habitaciones destinadas al aislamiento especializado, cada una con sanitario propio, antecámara y sistemas de flujo de aire positivo y negativo.
Estos espacios permiten atender situaciones que requieren condiciones especiales de aislamiento, entre ellas determinadas patologías respiratorias y pacientes oncohematológicos. La incorporación de estas características representa uno de los puntos centrales de la renovación, ya que permite disponer de ambientes específicamente preparados para necesidades clínicas particulares.
El nuevo diseño también incorpora áreas destinadas al funcionamiento del personal sanitario. Se instalaron offices diferenciados para material limpio y sucio, depósitos de insumos, chatero y espacios específicos para la gestión de ropa limpia y residuos patogénicos.
La distribución permite ordenar los circuitos internos y favorecer las tareas de enfermería, reduciendo desplazamientos innecesarios y facilitando el trabajo cotidiano de los equipos asistenciales.
Privacidad y bioseguridad como ejes centrales
La transformación de la Unidad 3 significó dejar atrás el tradicional modelo de salas abiertas para avanzar hacia habitaciones con menor cantidad de pacientes y espacios individuales. La modificación apunta a mejorar la experiencia durante la internación y, al mismo tiempo, a favorecer condiciones de atención más seguras.
La privacidad adquiere especial importancia durante una internación hospitalaria. Contar con habitaciones dobles o individuales permite generar un entorno más reservado para los pacientes y sus acompañantes, además de facilitar determinadas prácticas médicas y de enfermería.
A la vez, la presencia de habitaciones de aislamiento con antecámara y sistemas de flujo de aire positivo y negativo incorpora herramientas destinadas a responder a situaciones clínicas que requieren mayores niveles de control ambiental.
La obra también contempló aspectos vinculados con la ergonomía del personal. La distribución de los sectores de apoyo, los espacios de descanso y la organización de los puestos de trabajo fueron pensados para acompañar las tareas de médicos, enfermeros, residentes y demás integrantes del equipo de salud.
En este sentido, la renovación no se limitó a cambiar la apariencia física del lugar, sino que buscó modificar integralmente las condiciones en las que se desarrolla la atención.
“Un ambiente de bienestar es fundamental”
Durante la presentación de la obra, el ministro de Salud de la Ciudad, Fernán Quirós, destacó el impacto que la renovación puede tener tanto en quienes reciben atención como en quienes trabajan diariamente en el hospital.
“Finalizamos otra obra muy importante en el Hospital Álvarez. Cada detalle fue pensado para mejorar la experiencia de internación de los pacientes y las condiciones de trabajo de nuestros profesionales, porque sabemos que un ambiente de bienestar es fundamental para una recuperación más rápida y efectiva”, remarcó el ministro.
La declaración puso el foco en una concepción de la infraestructura sanitaria que considera al espacio físico como parte de la atención. La iluminación, la privacidad, la distribución de las habitaciones, la disponibilidad de equipamiento y las condiciones laborales forman parte del entorno en el que se desarrolla el proceso de recuperación.
El reconocimiento de los equipos de salud
Para quienes trabajan en el Hospital Álvarez, la recuperación de la Unidad 3 tiene además un valor histórico. La sala había quedado afectada por los daños estructurales producidos por el incendio de 2012 y su recuperación permite devolver a la institución un espacio que durante años formó parte de su funcionamiento.
La Dra. Diana Ferreño, jefa de la División de Clínica Médica del Hospital Álvarez, destacó especialmente el cambio que implica abandonar el sistema de salas generales y avanzar hacia una modalidad de habitaciones con menor cantidad de pacientes.
“Recuperamos la querida Unidad 3 absolutamente renovada. Pasar de salas generales a habitaciones de dos camas y cuartos individuales con baño evita complicaciones infecciosas y brinda una atención mucho más saludable. Sumar dos camas de aislamiento con antesala y flujo de aire es extraordinario para la demanda que manejamos. Es un orgullo ver que se dejan espacios de semejante estándar de calidad para los pacientes, los médicos de planta y los residentes que se forman en nuestra institución”, señaló.
La mirada de los profesionales refleja el impacto de la obra en diferentes dimensiones. Por un lado, la renovación mejora las condiciones de quienes necesitan permanecer internados. Por otro, genera nuevos espacios para el desarrollo de la actividad médica y la formación de residentes, una función que caracteriza al Hospital Álvarez dentro del sistema público de salud porteño.
Una recuperación que fortalece al hospital
La modernización de los 662 metros cuadrados de la Unidad 3 se suma a las transformaciones que atraviesan los hospitales públicos de la Ciudad en materia de infraestructura y actualización de sus espacios asistenciales.
En el caso del Hospital Álvarez, la intervención permitió recuperar una superficie que tenía un importante valor dentro de la estructura hospitalaria y adaptarla a las necesidades actuales de la medicina clínica. La incorporación de equipamiento, gases medicinales, sectores de aislamiento y habitaciones con baño privado modifica sustancialmente las condiciones de internación.
El nuevo sector combina tecnología, funcionalidad y confort, pero también recupera un espacio que había quedado marcado por un episodio que afectó al edificio años atrás. La reapertura de la Unidad 3 representa así la recuperación de una parte significativa del hospital y una mejora concreta en la infraestructura destinada a la atención de pacientes.
Con la obra terminada, el Hospital Álvarez vuelve a contar con un servicio de internación de Clínica Médica completamente renovado, preparado para atender a los pacientes en ambientes más privados y seguros y para ofrecer a los profesionales condiciones adecuadas para desarrollar sus tareas.
La renovación de la Unidad 3 consolida, de esta manera, una nueva concepción de los espacios hospitalarios: lugares donde la atención médica, la seguridad, la privacidad, el bienestar de los pacientes y las condiciones laborales de los equipos de salud forman parte de un mismo objetivo.
