La tradicional Fogata de San Pedro y San Pablo volvió a convertirse en uno de los encuentros culturales más convocantes del invierno porteño. La celebración, que año tras año reúne a vecinos, artistas, organizaciones sociales y familias, tuvo como escenario principal el Parque Avellaneda, donde el fuego volvió a simbolizar el encuentro, la renovación y la construcción comunitaria a través del espectáculo “Luz de Fuego”.
La propuesta recupera una antigua tradición popular que llegó al país desde Europa y que con el paso del tiempo adquirió una identidad propia en la Ciudad de Buenos Aires. Vinculada originalmente a las celebraciones de San Juan, San Pedro y San Pablo, la ceremonia gira en torno a la quema de un gran muñeco conocido como el “Fantoche de las Miserias”, construido colectivamente durante meses por vecinos, escuelas, centros culturales y organizaciones barriales.
La jornada comenzó durante la tarde con talleres, actividades recreativas, música en vivo, espectáculos circenses, intervenciones teatrales y propuestas para todas las edades. A medida que avanzó el día, la tradicional caravana inició su recorrido llevando al Fantoche de las Miserias por distintos puntos del barrio, donde se fueron sumando instituciones y vecinos con pequeños muñecos que representaban preocupaciones, conflictos y todo aquello que deseaban dejar atrás.
El recorrido culminó en el Playón del Antiguo Tambo, dentro del Espacio Cultural Chacra de los Remedios, donde se desarrolló el espectáculo central. Con la llegada de la noche, miles de personas rodearon la estructura para presenciar el momento más esperado: la quema del Fantoche de las Miserias. Entre música, teatro callejero y expresiones artísticas, el fuego volvió a representar la esperanza de un nuevo comienzo y la posibilidad de transformar simbólicamente las dificultades en un mensaje de unión y solidaridad.
La organización estuvo nuevamente a cargo de actores culturales, organizaciones barriales, el Complejo Cultural Chacra de los Remedios y el Grupo de Teatro Callejero La Runfla, que desde hace más de dos décadas sostienen esta propuesta considerada una de las expresiones más importantes del patrimonio cultural comunitario de la Ciudad.
Además del tradicional encuentro en Parque Avellaneda, la celebración también tuvo réplicas en otros barrios porteños, donde distintas instituciones impulsaron fogatas comunitarias con actividades recreativas, espectáculos y la tradicional quema de muñecos confeccionados por los vecinos.
Más allá del espectáculo visual, la Fogata de San Pedro y San Pablo mantiene vigente un ritual ancestral en el que el fuego representa la purificación, la renovación y el fortalecimiento de los vínculos comunitarios. En tiempos marcados por la virtualidad y el individualismo, la celebración continúa convocando a miles de personas que encuentran en esta tradición un espacio para compartir, recordar las raíces culturales y construir identidad colectiva.
Principales lugares donde se realizaron las actividades
- Ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio El Olimpo – Ramón L. Falcón 4250, barrio de Flores.
- Plaza Che Guevara – esquina de Benedetti y Ramón L. Falcón.
- Avenida Lacarra y Avenida Juan Bautista Alberdi.
- Avenida Lacarra y Avenida Directorio (ingreso al Parque Avellaneda).
- Playón del Antiguo Tambo – Espacio Cultural Chacra de los Remedios, Av. Directorio 3980, Parque Avellaneda.
- Pasaje Zelaya entre Anchorena y Jean Jaurés, barrio de Balvanera, donde organizaciones vecinales realizaron una fogata comunitaria.
- Museo Benito Quinquela Martín – Avenida Pedro de Mendoza 1835, barrio de La Boca, sede de la tradicional Fogata de San Juan que mantiene vigente este tipo de celebraciones populares.
La edición 2026 confirmó una vez más la vigencia de esta tradición, que logra reunir a distintas generaciones alrededor del fuego para celebrar la cultura popular, la memoria colectiva y el valor del trabajo comunitario, convirtiéndose en uno de los eventos culturales más representativos del invierno en la Ciudad de Buenos Aires.
