La Usina del Arte se convirtió una vez más en escenario de celebración colectiva al conmemorar el Día de la Patria con una programación especial que reunió música, teatro, danza y actividades participativas. En el emblemático espacio cultural ubicado en el sur de la Ciudad, vecinos y visitantes disfrutaron de una jornada gratuita pensada para todas las edades, en la que la identidad nacional y las tradiciones populares fueron protagonistas.
Con entrada libre y reserva previa, el centro cultural abrió sus puertas para ofrecer una experiencia que combinó propuestas artísticas con espacios de encuentro. Desde la tarde, familias enteras comenzaron a acercarse para participar de las distintas actividades diseñadas especialmente para el 25 de Mayo, una fecha clave en la historia argentina que remite a los valores de libertad, participación y construcción colectiva.
Uno de los momentos destacados tuvo lugar a las 16, cuando la Sala de Cámara recibió a Churumbé, un espectáculo que fusionó música y teatro en clave interactiva. La propuesta invitó al público a sumarse activamente a través del canto, el baile y el juego, en una experiencia que resignificó el folklore desde una mirada contemporánea. Con canciones propias, personajes y clásicos del repertorio popular, el grupo logró generar un clima festivo que evocó el espíritu de las peñas tradicionales, pero adaptado a nuevas generaciones.
Más tarde, a las 18, el Auditorio fue el escenario del esperado concierto de Bruno Arias. El reconocido artista jujeño ofreció un show especial cargado de emoción, en el que la música se entrelazó con la danza y la tradición. A través de su repertorio, Arias rindió homenaje a las raíces culturales del país, evocando el espíritu de la Revolución de Mayo y reafirmando la vigencia de las expresiones populares como parte esencial de la identidad argentina. Su presentación fue uno de los puntos más convocantes de la jornada, con un público que acompañó con entusiasmo cada interpretación.
Además de los espectáculos centrales, la programación incluyó propuestas permanentes que complementaron la experiencia. El Ludo-Espacio volvió a consolidarse como uno de los sectores más elegidos por las familias, ofreciendo juegos didácticos y de mesa que promovieron el aprendizaje y la diversión en un entorno compartido. Este espacio lúdico permitió a chicos y grandes interactuar, reforzando el carácter inclusivo de la jornada.
En paralelo, las visitas guiadas “Entre el sonido y el tiempo” ofrecieron un recorrido por los rincones más emblemáticos del edificio. A través de esta experiencia, los asistentes pudieron conocer la historia de la Usina, su proceso de restauración y la transformación de un antiguo espacio fabril en un moderno centro cultural. La propuesta puso en valor la arquitectura del lugar y su vínculo con el pasado industrial, al tiempo que destacó el rol actual del espacio como punto de encuentro artístico.
La celebración del 25 de Mayo en la Usina del Arte volvió a evidenciar la importancia de los espacios culturales públicos como ámbitos de participación y construcción comunitaria. Con una programación diversa y accesible, la jornada logró convocar a públicos heterogéneos y reafirmar el valor de las tradiciones en diálogo con las nuevas expresiones artísticas.
De esta manera, el histórico edificio no solo rindió homenaje a una de las fechas más significativas del calendario nacional, sino que también consolidó su rol como epicentro cultural, donde la memoria, el arte y la identidad se entrelazan en cada propuesta.
