El Museo de la Ciudad inauguró el 29 de abril de 2026 una de sus apuestas culturales más ambiciosas del año al presentar la exposición “Marcas de lo cotidiano. Ephemera gráfica en el Archivo Profumo y Hno.”, una muestra que puso en escena cerca de 5000 piezas que reconstruyeron, desde lo visual, la vida cotidiana de Buenos Aires a lo largo del siglo XX. La exhibición, instalada en la sede Querubines, sobre la calle Defensa, se consolidó como la primera exposición temporal del calendario anual del museo y se extendió hasta agosto de ese mismo año.
El recorrido propuso sumergirse en la historia de la imprenta Profumo y Hno., una firma activa entre 1910 y 1980 que dejó una huella profunda en la cultura gráfica argentina. Etiquetas comerciales, afiches publicitarios, folletos, envases y otros objetos impresos integraron un acervo que, aunque concebido originalmente para usos efímeros, adquirió con el tiempo un valor documental y cultural incuestionable. La muestra logró resignificar estos materiales, transformándolos en testimonio de una época y en piezas clave para comprender las dinámicas sociales, económicas y estéticas de la ciudad.
Con curaduría de Sandra Szir y Andrea Gergich, la exposición fue el resultado de un extenso proceso de investigación sobre el archivo conservado por la institución. Ambas especialistas organizaron la propuesta en distintos núcleos temáticos que abordaron tanto la evolución de la imprenta como los cambios en los hábitos de consumo y en la producción gráfica nacional. De este modo, se trazó un recorrido que abarcó desde las primeras décadas del siglo XX, con especial énfasis en el período 1920-1950, hasta la consolidación del consumo masivo entre 1960 y 1980.
Uno de los ejes centrales de la muestra fue la reivindicación de la llamada “ephemera gráfica”, un concepto que refiere a impresos de circulación breve, concebidos para ser descartados tras cumplir su función inmediata. Sin embargo, lejos de su carácter transitorio, estas piezas lograron sobrevivir como fragmentos de memoria. La exposición demostró cómo etiquetas, menús o anuncios publicitarios podían convertirse en registros valiosos de la vida urbana, reflejando costumbres, aspiraciones sociales, estereotipos de género y representaciones de clase.
En este sentido, la exhibición también propuso una reflexión sobre el lugar de estos objetos dentro del campo artístico y académico. Tradicionalmente relegados por su carácter utilitario, los materiales gráficos expuestos evidenciaron una fuerte vocación estética y una riqueza visual que permitió analizarlos como parte integral del patrimonio cultural. La muestra logró así ampliar los límites de lo que se considera digno de conservación, integrando al relato histórico elementos vinculados al consumo cotidiano y al desarrollo del capitalismo urbano.
La apertura al público de este archivo representó, además, un hito institucional para el museo. La iniciativa implicó un cambio de paradigma en la gestión patrimonial, al transformar el archivo en una herramienta activa de mediación cultural. Este enfoque fue posible gracias al trabajo conjunto con el CIAP – Centro de Investigaciones en Arte y Patrimonio, lo que permitió potenciar la investigación académica y acercarla a un público más amplio.
El proyecto contó con el respaldo del programa Mecenazgo Cultural y el aporte de Banco Galicia, apoyos que resultaron fundamentales para concretar la puesta en valor de este conjunto documental. Gracias a este impulso, la muestra no solo exhibió objetos, sino que también reconstruyó historias, oficios y prácticas sociales vinculadas al mundo de la imprenta.
De esta manera, “Marcas de lo cotidiano” se consolidó como una propuesta que trascendió lo expositivo para convertirse en una experiencia de lectura visual de la ciudad. A través de piezas concebidas para desaparecer, el museo logró narrar la persistencia de una memoria colectiva que, lejos de extinguirse, encontró en el archivo un espacio para resignificarse y dialogar con el presente.
