El expresidente de la institución de Boedo solicitó suspender los efectos de la última reunión de Comisión Directiva y aseguró que planea completar los dos años restantes de su mandato.
El escenario institucional en San Lorenzo de Almagro sumó un nuevo capítulo de máxima tensión legal tras la decisión de Marcelo Moretti de acudir a la justicia porteña. El dirigente presentó una medida cautelar con el objetivo firme de dejar sin efecto lo resuelto en la pasada reunión de Comisión Directiva, encuentro que determinó el estado de acefalía del club debido a la renuncia masiva de sus integrantes. Moretti pretende, a través de este recurso, retomar sus funciones de manera inmediata y cumplir con el período de gestión que todavía tiene por delante en la capital nacional.
La crisis estalló el pasado martes, cuando la entidad comunicó de forma oficial que su conducción entró en estado de acefalía según los parámetros establecidos en el Estatuto social. Ante esta situación de vacío de poder, el comunicado institucional indicó que la Asamblea de Representantes debía convocar “con urgencia” a una reunión extraordinaria para designar una Comisión Transitoria que tomara las riendas administrativas de la institución. Sin embargo, dicha convocatoria todavía no ocurrió, lo que brindó el margen legal para que el expresidente iniciara su contraofensiva en los tribunales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En declaraciones recientes, Moretti manifestó una postura sumamente crítica respecto a los sucesos que forzaron su salida. El dirigente aseguró que sufrió “un golpe de Estado” por parte de “cuatro forajidos” y ratificó su voluntad de regresar al sillón presidencial para normalizar la situación financiera y deportiva. Según su visión, la salida prematura de la actual conducción solo profundizaría los problemas estructurales que arrastra el Ciclón desde hace temporadas. “Soy el único que puede sacar a San Lorenzo adelante”, sentenció con firmeza durante una entrevista radial donde analizó el presente institucional.
Uno de los puntos más controvertidos de su defensa pública reside en los aportes económicos realizados durante su tiempo de gestión. Moretti enumeró los motivos por los cuales considera que su presencia es vital para la supervivencia del club en CABA y destacó el compromiso financiero de su entorno cercano. “Hubo gente allegada a mí que puso mucho dinero, yo puse 400 mil dólares en San Lorenzo”, explicó el dirigente para graficar el nivel de exposición personal que asumió desde que tomó las riendas de la entidad azulgrana.
A su vez, el mandatario buscó diferenciarse de otras conducciones previas al referirse al destino de esos fondos y a la posibilidad de un futuro reclamo legal por el dinero invertido. En este sentido, Moretti dejó en claro que su vínculo con el club trasciende lo meramente patrimonial. “Yo la plata en San Lorenzo la pongo por amor, no como otros. Esa plata yo la regalé y no la voy a reclamar”, afirmó para intentar calmar los ánimos de los socios que temen un nuevo endeudamiento ante una posible salida definitiva.
Por su parte, la oposición interna y diversos sectores societarios mantienen una mirada escéptica sobre la capacidad de Moretti para revertir el complejo panorama actual de Buenos Aires. No obstante, el dirigente mantiene un discurso optimista sobre sus facultades de gestión. “Creo que la puedo dar vuelta. Si yo me voy, San Lorenzo va a estar mucho peor. Vienen las mismas personas que destruyeron patrimonialmente al club”, advirtió en referencia a los actores políticos que podrían tomar el control en caso de confirmarse la acefalía y llamarse a nuevos comicios.
La resolución de la justicia porteña será determinante para definir si el club entra en un proceso de transición hacia elecciones anticipadas o si Moretti recupera el mando operativo. Mientras tanto, la vida social y deportiva de la institución en la capital nacional permanece en vilo, a la espera de definiciones que aporten claridad en medio de un clima de constante incertidumbre. De tal modo, el trámite de la medida cautelar se convirtió en el eje central de la política interna de San Lorenzo, desplazando por el momento cualquier debate futbolístico.
En la misma línea, la falta de una Comisión Transitoria designada genera un limbo administrativo que afecta el funcionamiento diario del club. También preocupa a los asociados la paralización de proyectos clave que dependían de la firma de la anterior Comisión Directiva. El expresidente confía en que su reclamo legal prospere rápidamente para evitar que el deterioro patrimonial sea irreversible. Asimismo, el entorno del dirigente insiste en que la acefalía fue una maniobra forzada que no respetó los tiempos democráticos de la institución.
San Lorenzo enfrenta así una de las encrucijadas más difíciles de su historia moderna, donde la legitimidad de sus autoridades se dirime en los despachos judiciales. La decisión de Moretti de no reclamar sus aportes busca generar un clima de confianza, aunque el malestar generalizado por la crisis deportiva sigue siendo un obstáculo difícil de sortear para cualquier dirigencia que pretenda sostenerse en el cargo.
El futuro de la conducción en Boedo depende ahora exclusivamente de los tiempos procesales y de la solidez de los argumentos presentados por la defensa del expresidente.
