El plan del Gobierno porteño se implementa en todos los barrios y abarca espacios públicos, áreas verdes y edificios oficiales para controlar la proliferación de roedores. Las tareas se refuerzan durante el verano por el aumento del riesgo sanitario.
El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ejecuta cerca de 100.000 operativos anuales de desratización como parte de un Plan Integral de Control de Plagas que se aplica en la totalidad del territorio porteño. Esta estrategia tiene como objetivo reducir la presencia de roedores y preservar las condiciones de higiene urbana, una preocupación recurrente en las grandes ciudades del mundo.
Las tareas de control sanitario se llevan adelante a través del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana y comprenden intervenciones en vía pública, plazas, parques y dependencias oficiales tales como bibliotecas, centros culturales, museos, teatros, cementerios y edificios administrativos. Asimismo, los vecinos pueden solicitar intervenciones puntuales mediante Boti, el asistente virtual del Gobierno, o llamando a la línea gratuita 147.
En este sentido, la desratización forma parte de un esquema de acción permanente que contempla tres etapas clave: primero se realiza un diagnóstico de las instalaciones mediante una inspección técnica; luego se implementan medidas preventivas para evitar el ingreso o anidamiento de plagas; y finalmente se procede al control químico, que se ejecuta exclusivamente en lugares inaccesibles para niños y mascotas.
Estas acciones se llevan a cabo todas las semanas del año, pero adquieren especial relevancia durante los meses de calor. De tal modo, las autoridades advierten que en época estival los residuos orgánicos se descomponen con mayor rapidez debido a las altas temperaturas, lo cual atrae a los roedores y aumenta el riesgo de proliferación.
Por esta razón, el Gobierno porteño solicita a la ciudadanía respetar los horarios establecidos para la disposición de residuos domiciliarios. En tanto, se recomienda sacar la basura entre las 19 y las 21 horas todos los días, excepto los sábados, utilizando bolsas bien cerradas y depositándolas en los contenedores negros o grises más cercanos. Esta medida busca reducir el tiempo de exposición de los desechos en la vía pública y evitar la dispersión de residuos, factores que favorecen la aparición de plagas urbanas.
Además, la coordinación entre los operativos oficiales y la colaboración de los vecinos es considerada fundamental para el éxito del plan. En la misma línea, desde el Ministerio de Espacio Público subrayan la importancia de mantener limpias las veredas, no dejar restos de comida a la intemperie y denunciar cualquier situación que favorezca el desarrollo de roedores.
El Plan Integral de Control de Plagas se complementa con campañas de concientización que promueven buenas prácticas de higiene y cuidado del entorno. Estas campañas, difundidas a través de canales digitales y medios tradicionales, apuntan a generar hábitos sostenibles entre los vecinos para lograr una convivencia urbana más saludable.
Las intervenciones también incluyen un seguimiento técnico que permite evaluar la eficacia de las medidas implementadas y ajustar la estrategia en función de los resultados. De este modo, el plan se mantiene actualizado y responde de forma dinámica a las condiciones específicas de cada zona de la Ciudad.
