Con la llegada del otoño y el aumento de las enfermedades respiratorias, la campaña de vacunación antigripal 2026 ya se encuentra en marcha en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, con una estrategia que busca ampliar la cobertura en los grupos de riesgo mediante una red de atención que incluye hospitales, centros de salud, farmacias y postas territoriales.
La iniciativa comenzó a principios de marzo, en línea con la decisión de las autoridades sanitarias de adelantar la distribución de dosis para garantizar una aplicación oportuna antes del invierno. En la Ciudad, el operativo se puso en marcha durante la primera quincena del mes con turnos disponibles y una organización escalonada que prioriza a las poblaciones más vulnerables.
La campaña está dirigida principalmente a mayores de 65 años, personal de salud, personas gestantes, niños de entre 6 y 24 meses y quienes presentan factores de riesgo, como enfermedades crónicas. Estos grupos son considerados prioritarios debido a que la vacuna reduce complicaciones graves, hospitalizaciones y mortalidad asociadas al virus influenza.
En cuanto a los puntos de atención, las autoridades sanitarias dispusieron una amplia red que incluye hospitales públicos, centros de salud barriales y vacunatorios habilitados. Además, se suman farmacias adheridas a programas de cobertura social, donde los afiliados pueden vacunarse sin turno previo, presentando la documentación correspondiente.
A nivel territorial, la estrategia incorpora también dispositivos de cercanía. En distintos barrios se habilitan postas móviles y operativos especiales para facilitar el acceso, especialmente para personas con movilidad reducida o dificultades para trasladarse. En paralelo, clínicas privadas y redes de vacunatorios también participan de la campaña, en muchos casos con atención por demanda espontánea.
Uno de los aspectos centrales de la campaña 2026 es su implementación por etapas. En una primera instancia se priorizó al personal de salud y a los adultos mayores, mientras que en fases posteriores se incorporó al resto de la población objetivo. Esta modalidad permite organizar la demanda y garantizar la disponibilidad de dosis en todo el sistema sanitario.
En la Ciudad, el acceso puede gestionarse a través de canales digitales o líneas de atención, aunque también existen espacios con atención sin turno, especialmente en centros de salud de proximidad. A su vez, en muchos vacunatorios públicos no se requiere orden médica, lo que facilita la concurrencia espontánea de la población.
Desde el sistema sanitario remarcan que la vacunación no solo protege a quienes la reciben, sino que también contribuye a disminuir la circulación del virus en la comunidad, reduciendo el impacto general de la gripe durante la temporada invernal. En este sentido, se insiste en la importancia de aplicarse la dosis antes de los meses de mayor circulación viral.
En los barrios, la campaña se articula con políticas de salud comunitaria, acercando la vacunación a espacios cotidianos y promoviendo la prevención como eje central. La presencia de puntos de atención cercanos, junto con la gratuidad de la vacuna para los grupos priorizados, busca garantizar una cobertura amplia y equitativa.
De cara a las próximas semanas, las autoridades prevén sostener y ampliar los operativos, con el objetivo de alcanzar a la mayor cantidad posible de personas dentro de la población objetivo. La recomendación es clara: quienes formen parte de los grupos priorizados deben acercarse cuanto antes a los centros habilitados para recibir la vacuna y atravesar el invierno con mayor protección.
