El informe de estadística porteño reveló que el umbral para no ser pobre se ubicó por encima de los 1,3 millones de pesos durante noviembre, como consecuencia del incremento en alimentos y servicios.
El costo de vida en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires volvió a exhibir un ajuste al alza durante el penúltimo mes del año, lo que elevó las exigencias de ingresos para los hogares del distrito. De acuerdo con el último relevamiento del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IDECBA), una familia tipo compuesta por dos adultos y dos menores necesitó percibir al menos 2.076.905 de pesos mensuales para integrar el sector medio. Por su parte, el mismo grupo familiar requirió un ingreso mínimo de 1.308.061 de pesos para no caer bajo la línea de pobreza, cifra que refleja el impacto de la inflación en la estructura de gastos de la capital nacional.
El informe técnico detalló que la Canasta Básica Alimentaria (CBA), instrumento que fija el límite de la indigencia, alcanzó en noviembre un valor de 703.325 de pesos para el hogar modelo analizado. Este incremento respecto a las mediciones de octubre se dio en un contexto donde el índice de precios al consumidor del distrito registró una suba del 2,4% mensual. En este sentido, el encarecimiento de los productos básicos de consumo y de los servicios esenciales profundizó las dificultades de las familias para sostener su estatus social dentro de la estratificación urbana porteña.
La evolución interanual de estos indicadores permite observar la magnitud del proceso inflacionario que atravesó CABA en los últimos doce meses. Mientras que en noviembre de 2024 la línea de pobreza se situaba en 1.032.246 de pesos, un año después ese valor trepó a los mencionados 1.308.061 de pesos. Asimismo, el umbral de indigencia pasó de 551.679 a 703.325 de pesos en el mismo periodo de tiempo. Estos datos exponen que el costo para cubrir las necesidades elementales de nutrición y servicios se incrementó de manera sostenida, presionando el poder adquisitivo de los vecinos de la Ciudad.
El estudio estadístico segmenta a la sociedad porteña en distintos estratos según su nivel de ingresos mensuales. Bajo esta metodología, se considera en situación de indigencia a quienes perciben hasta 703.324,95 de pesos. El sector de pobreza no indigente abarca los ingresos situados entre esa cifra y el 1.308.061,25 de pesos. Por encima de estos niveles aparece el sector medio frágil, cuyos ingresos oscilan entre 1.661.523,93 y 2.076.904,90 de pesos. Finalmente, para ser catalogado estrictamente como clase media, una familia debe registrar entradas que partan de los 2.076.904,91 hasta un tope de 6.646.095,71 de pesos, superado el cual se ingresa al sector acomodado.
La suba de las canastas básicas se explicó fundamentalmente por el encarecimiento de los alimentos, los servicios públicos y los gastos vinculados al mantenimiento de la vivienda. Estos rubros poseen una incidencia determinante en el presupuesto de los hogares de Buenos Aires, especialmente en aquellos que deben afrontar alquileres o expensas en un mercado inmobiliario dolarizado o con ajustes frecuentes. De tal modo, el incremento del costo de vida volvió a posicionarse por encima de la recuperación de los salarios promedio, lo que genera una brecha que afecta la estabilidad económica de los sectores más vulnerables del distrito.
En la misma línea, los analistas económicos observan con atención el cierre del ciclo anual. Algunas proyecciones privadas sugieren que el año terminaría con una inflación acumulada cercana al 30% entre enero y diciembre, lo que mantendría la presión sobre los umbrales de estratificación social de cara al inicio de 2026. Esta dinámica obliga a las familias porteñas a reconfigurar sus hábitos de consumo, priorizando la compra de bienes esenciales y postergando gastos relacionados con el esparcimiento o la adquisición de bienes durables.
La situación actual de la capital nacional muestra que acceder a la clase media requiere hoy de ingresos que superan ampliamente los dos millones de pesos, una meta que resulta cada vez más esquiva para una porción significativa de la población laboralmente activa. La disparidad entre el aumento de los precios y la evolución de las remuneraciones sigue siendo el eje de la preocupación de los vecinos, quienes ven cómo los montos requeridos para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) se alejan de los sueldos básicos del sector formal e informal.
A su vez, el reporte del IDECBA constituye una herramienta clave para el diseño de políticas públicas de asistencia y contención social en el ámbito local. La precisión de los datos sobre indigencia y pobreza permite identificar los focos de mayor urgencia dentro de las diversas comunas que integran la Ciudad. Los resultados de noviembre ratifican que el desafío principal para la administración sigue siendo el control de los precios de los alimentos, los cuales afectan de manera desproporcionada a quienes se encuentran en la base de la pirámide de ingresos.
