La casa de altos estudios reconoció la trayectoria del presidente de la Fundación Konex en una ceremonia que contó con la presencia del titular de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti.
El presidente de la Fundación Konex, Luis Ovsejevich, fue distinguido este miércoles 26 de noviembre con el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Maimónides (UMAI), en virtud de sus destacados méritos académicos, científicos y profesionales. La resolución del Consejo Superior Universitario de la institución educativa validó este reconocimiento, que pone en valor décadas de trabajo dedicadas al fomento del arte, la educación y el conocimiento en la Argentina. La entrega del diploma se realizó en el marco de una emotiva ceremonia encabezada por el rector de la universidad, Adrián Giacchino, y reunió a figuras prominentes de diversos ámbitos de la vida pública nacional.
Entre los asistentes más destacados se encontraron el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, y el reconocido médico Jorge Lerman, ex jefe de Cardiología del Hospital de Clínicas. Asimismo, el acto contó con la participación de familiares, amigos, diplomáticos, empresarios y representantes de instituciones artísticas y culturales, quienes acompañaron al homenajeado en este momento trascendental. Durante el evento, Ovsejevich brindó una disertación titulada “Maimónides. Vida. Ideas. Cultura”, en la cual reflexionó sobre la vigencia del pensamiento del filósofo que da nombre a la casa de estudios y trazó paralelismos con los desafíos contemporáneos.
En este sentido, el abogado y profesor de piano aprovechó la ocasión para resaltar la importancia del pensamiento crítico y la profundidad intelectual frente a la inmediatez actual. Ovsejevich remarcó: “En tiempos marcados por la fugacidad, la superficialidad y la falta de compromiso, me parece necesario volver a pensar qué lugar ocupa la cultura, que entendida en un sentido abarcativo, continúa siendo un pilar irrenunciable de la vida humana”. Su discurso se centró en valores como la caridad, la autosuficiencia y el uso del saber en beneficio del prójimo, ejes centrales en la filosofía de Maimónides.
A su vez, el creador de los Premios Konex explicó la elección de su temática: “Puesto que esta distinción proviene de una universidad que lleva el nombre de Maimónides, me pareció oportuno tomar su figura como guía, no solo por su grandeza intelectual, sino porque su pensamiento y su ejemplo personal iluminan aún hoy cuestiones esenciales para comprender la relación entre conocimiento, ética, educación y cultura”. De tal modo, posicionó al sabio cordobés del siglo XII como un faro moral e intelectual, señalando que “Maimónides fue en su tiempo un gigante equiparable a Averroes en el mundo musulmán y a Tomás de Aquino en la tradición cristiana. Una de esas inteligencias cuya obra excede los límites de una confesión religiosa y se convierte en patrimonio de la humanidad”.
Por su parte, Ovsejevich hizo hincapié en la necesidad de la constancia y el esfuerzo para lograr resultados valiosos, contrastando esta visión con la cultura de lo efímero. “Los artistas, músicos, científicos e intelectuales trabajan años o décadas para perfeccionar su arte. La cultura requiere tiempo, paciencia y constancia. Nada valioso se construye sin perseverancia y dedicación. A la superficialidad, nuestro pensador le opone la profundidad y rigor. Maimónides nunca se quedó en la superficie. Estudió, integró, comparó, profundizó. Su ejemplo nos recuerda que las grandes obras culturales nacen del esfuerzo por comprender lo complejo y que el rigor, el pensamiento crítico, pero también la educación de nuestra sensibilidad, son valores que debemos seguir defendiendo frente a un mundo que favorece lo superficial”, enfatizó durante su alocución.
La trayectoria de Luis Ovsejevich en la capital nacional y en el país es extensa y multifacética. Nacido en Buenos Aires en 1941 en el seno de una familia con inquietudes artísticas, su madre lo introdujo en la música clásica y las artes visuales, lo que lo llevó a graduarse como profesor de piano antes de los 20 años y como abogado a los 19. Su carrera docente comenzó tempranamente, logrando ser profesor adjunto en las facultades de Derecho y Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires a los 24 años. En 1969 fundó la empresa Konex-Canon y desde el sector empresarial comenzó a patrocinar actividades culturales, lo que derivó en la creación de la Fundación Konex en 1980.
Esta institución se convirtió en un referente ineludible gracias a los Premios Konex, que distinguen anualmente a las personalidades más influyentes en diez áreas distintas, desde deportes hasta ciencia y tecnología. El objetivo de Ovsejevich siempre fue que el ejemplo de los premiados sirviera de inspiración para las nuevas generaciones. Además, en 1991 lanzó el ciclo “Vamos a la Música” para acercar la ópera y el ballet al público infantil, fomentando la formación de nuevas audiencias desde la niñez.
También tuvo un rol destacado en la gestión pública cultural cuando asumió la Dirección General ad honorem del Teatro Colón durante las temporadas 1998 y 1999. Allí promovió una programación de alto nivel internacional y creó un nuevo sistema de abonos para facilitar el acceso al teatro. Más adelante, entre 2002 y 2005, abrió el Centro Cultural Konex y organizó festivales culturales masivos. En 2006 fundó la Ciudad Cultural Konex, un espacio icónico en la zona del Abasto que actualmente dirige su hijo Andy, y en 2015 creó el Festival Konex de Música Clásica.
Entre sus aportes más recientes a la infraestructura cultural de la Ciudad, se destaca la restauración del Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la UBA en 2019, una obra que lideró a través de la Fundación y que se completó en menos de noventa días. Su labor trascendió fronteras, siendo el único latinoamericano invitado por el Conservatorio della Svizzera Italiana en Lugano en 2022 para un foro de filantropía. Ovsejevich, quien también presidió el Rotary Club de Buenos Aires entre 2017 y 2018, cerró su discurso en la UMAI con una reflexión personal sobre su legado: “Este vínculo con el sabio y filósofo Maimónides es un privilegio que ilumina una vida como la mía, dedicada en gran parte al emprendimiento cultural, al conocimiento, al arte y al saber. Estoy convencido de que ese será el mejor legado que dejaré a mi familia y a la sociedad”.
El acto de distinción concluyó con un cerrado aplauso de los presentes y un cóctel de celebración en las instalaciones de la universidad, sellando una jornada de reconocimiento a una vida dedicada a la construcción de capital cultural en la Argentina.
