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Acerca de la espiritualidad, la sociedad de consumo y el  buen vivir

Buen Vivir viene de las palabras indígenas Suma Qamaña (en lengua aymara) o Sumak Kawsay (en quechua), que significan vida en plenitud, en armonía y equilibrio con la naturaleza y con la comunidad. También se le llama el Buen Convivir,  una vida de relaciones armoniosas entre las personas, la comunidad  y La Tierra a la que pertenecemos en carácter de hermanos, no de propietarios.

La irracionalidad de los seres humanos en la sobre explotación de la naturaleza, con el solo objetivo del lucro y el confort artificial y exagerado, ha sumergido en una profunda crisis al planeta. La guerra y la expulsión de millones de personas de sus países de orígenes, como sucede en Medio Oriente, es el caso más extremo, pero también se ve en la destrucción de los hábitat naturales para sacar minerales o el saqueo a los océanos, donde existen decenas de zonas muertas, sin ningún tipo de vida, por la acción predadora de los buques factoría.

Las crisis económica, financiera, climática, alimentaria y demográfica son el reflejo de un sistema irracional que impulsa una sociedad de consumo sin límites donde el valor para ser feliz, es poseer, tener, comprar, guardar.

La espiritualidad, en el sentido más profundo de su significado, es lo primero que va muriendo cuando el dinero y las posesiones son la razón para vivir y ser.

Por estas razones, que no están expuestas en los medios de comunicación, es necesario buscar espacios internos para reflexionar, es indispensable mirar hacia el interior de cada uno y reencontrarnos,  buscar la conexión con el universo madre, con la inspiración divina de la vida,  para recuperar la sensibilidad interna, relegando las exigencias del mundo material.

Para ver que está ocurriendo a nuestro alrededor y en el mundo es necesario  alcanzar un mínimo grado de serenidad espiritual.

Las teorías económicas  que dominan el desarrollo de nuestras sociedades,  solo les  interesa que los individuos estén en el mercado, compren y compren, sin ver más allá de esa instancia para sentirse que están bien, con un aditamento: los recursos del planeta están super explotados y no alcanzan para todos, por lo tanto, decenas de millones de seres humanos son expulsados del circuito  económico.

El Buen Vivir

El Buen Vivir  significa el retorno a un orden natural de la vida, la recuperación de las formas de organización comunitaria locales, el uso de tecnologías respetuosas de la naturaleza y sistemas de participación directa de los ciudadanos para resolver necesidades y conflictos.

 Es necesario entender que  una sociedad que impulsa el consumo irracional,  lleva a la destrucción de la esencia más importante del ser humano, la espiritualidad y lleva a  la progresiva destrucción de la Naturaleza como sustento para todos.  

 La visión de la vida expresada en una sociedad de consumo donde el valor más destacado es el de tener por sobre el ser, está devastando al mundo y los núcleos de poder, de las llamadas sociedades desarrolladas, están dispuestos a sacrificar cualquier límite moral o ético a fin de mantener sus niveles de opulencia materiales, sin importarles las crisis sufridas aún en sus propios países. El ejemplo es Estados Unidos, la potencia más desarrollada, tiene 45 millones de personas viviendo en la más absoluta pobreza.

El planeta está colapsado por esta política predadora de la naturaleza, que causa desequilibrios irreparables a los ecosistemas y en las vidas de las personas: grandes inundaciones, tormentas, sequías, el efecto invernadero, la basura en los mares, la putrefacción de los ríos provocada por los desechos industriales o la minería, la tala indiscriminada de bosques para aumentar la producción agroindustrial, poblaciones desplazadas, millones y millones de pobres, sin ni siquiera un poco de agua limpia para beber.

Depende de los pueblos, depende de los seres sensibles, sostener una resistencia pacífica, amorosa y activa, para corregir este rumbo y por otro lado, generar una mirada interna que nos conecte con nuestra espiritualidad profunda, con el Gran Universo, con la Vida Esencial, generadora de todo lo que existe, como sustento de las acciones diarias de todas las especies, incluida la humana.  El tener no conduce al ser y un pequeño aporte es  resistir esta sociedad de consumo irracional y su filosofía decadente.

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