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Terminar el secundario después de los 25: una nueva oportunidad educativa llega a Parque Chacabuco

Volver a estudiar después de los 25 años puede ser una decisión que lleva mucho tiempo dando vueltas en la cabeza. Para algunas personas, terminar el secundario quedó pendiente por la necesidad de trabajar; para otras, las responsabilidades familiares, las dificultades económicas o los cambios inesperados de la vida hicieron que la escuela quedara relegada. Retomar ese camino no siempre resulta sencillo, especialmente cuando hay que compatibilizar horarios laborales, cuidado de los hijos y obligaciones cotidianas. Una nueva sede del programa SecundarT en Parque Chacabuco busca acercar una alternativa a quienes desean completar sus estudios sin abandonar sus actividades habituales.
La incorporación del Instituto de Capacitación de la Ciudad de Buenos Aires, ubicado en Zuviría 64, amplía la red de espacios de acompañamiento presencial del programa educativo porteño. Con esta apertura, la iniciativa alcanza seis sedes distribuidas en distintos barrios, con el objetivo de facilitar el acceso a tutorías, orientación y evaluaciones para personas que necesitan terminar el nivel medio.
La propuesta está destinada a mayores de 25 años que trabajan y quieren completar su formación secundaria. El recorrido contempla hasta mil horas de estudio, equivalentes aproximadamente a un año, y combina actividades virtuales con instancias presenciales. La modalidad busca ofrecer flexibilidad para que cada estudiante pueda organizar el aprendizaje de acuerdo con sus posibilidades y avanzar con acompañamiento.
Detrás de una iniciativa de estas características existe una realidad que se repite en numerosos hogares porteños: personas que desarrollaron una vida laboral, adquirieron experiencia y asumieron responsabilidades, pero que todavía no cuentan con el título secundario. En algunos casos, la falta de esa certificación limita el acceso a determinados empleos o dificulta avanzar dentro de una organización. En otros, completar los estudios representa una meta personal que quedó pendiente durante años.
La experiencia de trabajar también puede aportar conocimientos útiles para el aprendizaje. Quienes pasaron años en comercios, oficinas, talleres, fábricas o tareas de atención al público suelen haber desarrollado capacidades de organización, resolución de problemas y comunicación. El desafío de un programa educativo flexible consiste en reconocer esas trayectorias y ofrecer una estructura que permita recuperar los contenidos que faltan, sin desconocer lo aprendido fuera del aula.
SecundarT contempla materias como Matemática, Lectura y Escritura, habilidades para el trabajo y formación profesional en Informática para Administración y Gestión. Al finalizar el recorrido, los participantes pueden obtener el título de Bachiller con Formación para el Trabajo Sectorial, con validez jurisdiccional. La combinación de formación general y contenidos vinculados con el ámbito laboral busca que el aprendizaje tenga una utilidad concreta tanto en la vida cotidiana como en el desarrollo profesional.
La incorporación de una sede en Parque Chacabuco también tiene una dimensión territorial. Acercar las propuestas educativas a distintos barrios puede reducir los tiempos de traslado y facilitar la asistencia de quienes tienen jornadas laborales extensas. Para una persona que sale de trabajar y debe realizar un viaje prolongado para estudiar, la distancia puede convertirse en una dificultad decisiva. Contar con un espacio más cercano puede ayudar a sostener la continuidad.
Sin embargo, el acceso a una sede no elimina todas las barreras. Para que una persona complete sus estudios necesita información clara sobre los requisitos, acompañamiento pedagógico, disponibilidad de tiempo y condiciones que le permitan continuar cuando aparecen dificultades familiares o económicas. La flexibilidad horaria y el seguimiento individual resultan importantes para evitar que una nueva oportunidad se convierta en otro intento interrumpido.
También es necesario considerar el valor social de terminar el secundario. La educación amplía las posibilidades de comprender información, participar en la comunidad y tomar decisiones con mayor autonomía. Para muchos adultos, regresar al estudio implica además recuperar la confianza en sus propias capacidades y demostrar a sus hijos que aprender puede ser un proceso que continúa a lo largo de toda la vida.
La nueva sede de Zuviría 64 se suma a una red que busca responder a esa necesidad. Quienes estén interesados deben consultar los canales oficiales del programa para conocer las condiciones de inscripción, la documentación necesaria y las fechas disponibles para iniciar el recorrido.
La posibilidad de terminar la escuela después de los 25 años no cambia de un día para otro la situación laboral o económica de una persona. Pero puede abrir una puerta que parecía cerrada. Para quienes tuvieron que postergar sus estudios, volver al aula significa mucho más que completar una materia: representa recuperar un proyecto personal y ampliar las opciones para construir el futuro.

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