El evento internacional permite recorrer gratuitamente edificaciones con valor arquitectónico, muchas de ellas usualmente cerradas al público, y experimentar la ciudad desde la mirada del diseño y el urbanismo.
Este sábado y domingo, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se convierte en un escenario de exploración arquitectónica con la edición local de Open House, la iniciativa mundial que facilita el acceso a obras de alto valor artístico y diseño. La propuesta reúne a más de 130 edificios abiertos al público, ofreciendo recorridos guiados, visitas temáticas y experiencias únicas en espacios habitualmente restringidos. La edición argentina, que nació en 2013 por impulso de cinco arquitectos a través de la Asociación Civil Cohabitar Urbano, cuenta este año con alrededor de mil voluntarios capacitados para orientar a los visitantes y explicar la historia, el estilo y la funcionalidad de cada construcción.
Entre los espacios destacados que requieren inscripción previa, ya agotada, se encuentran 16 edificaciones emblemáticas. Sin embargo, la mayoría de los edificios permiten el ingreso libre en dos franjas horarias, de 10 a 14 y de 15 a 19, con información detallada disponible en www.openhousebsas.org. Entre los accesibles sin reserva figuran la cúpula del Edificio de Miguel Bencich, la Biblioteca Nacional, el nuevo Barrio Olímpico de Lugano, el Edificio Comega, el CMD ex Mercado del Pescado en Barracas, el Edificio Los Eucaliptus en Belgrano, la Planta de Reciclaje de la Ciudad, el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, la Casa Matriz del Banco Ciudad, el Campus Di Tella, el Casal de Catalunya, el Cementerio de Chacarita, el Edificio IBM, el Club Ferro Carril Oeste, la Facultad de Ingeniería de la UBA, el Jardín Botánico, el MARQ y el Nuevo Edificio Corporativo Santander. Asimismo, se planificaron recorridos grupales a pie y en bicicleta, que conectan zonas de la Ciudad con propuestas temáticas y educativas.
Uno de los edificios que despertó mayor interés es la nueva estación de YPF en Figueroa Alcorta y Echeverría, reinaugurada en 2025 tras un concurso internacional. El arquitecto Roberto Lombardi explicó que el proyecto responde a la idea de “una estación de servicio del futuro”, donde la función tradicional de carga de combustible se combina con actividades sociales, deportivas y laborales. Rodeada de vegetación y diseñada con un amplio espacio de confitería con ventanales, vestuarios, máquinas de ejercicio y áreas de trabajo en un entrepiso colgante, la estación proyecta un concepto multifuncional, anticipando la reconversión energética y la diversificación de servicios. El diseño incorpora paneles solares, sistemas de purificación de aire basados en microalgas y techos verdes que generan un corredor ecológico, integrando eficiencia y vanguardia arquitectónica.
Por su parte, la Casa de Estudios para Artistas en la esquina de Suipacha y Paraguay se perfila como una joya del modernismo porteño. Creada en 1938 por Antonio Bonet junto a Ricardo Vera Barros y Abel López, el edificio fue concebido como residencias-estudio para artistas, incorporando principios de Le Corbusier y rasgos del modernismo catalán. Hernán Bisman, director de la galería de arquitectura del edificio, explicó que el lugar permite a los visitantes vivir una experiencia arquitectónica moderna, destacando la fusión de curvas, bóvedas, ventanas corridas y terrazas jardín. Este espacio histórico también conserva el legado del Grupo Austral, liderado por Bonet, Jorge Ferrari Hardoy y Jun Kurchan, quienes diseñaron la icónica silla BKF y promovieron la unión entre arquitectura, ciencia e ingeniería para transformar la realidad urbana.
Los visitantes pueden recorrer el Atelier E, recreado como un estudio de la época, con mobiliario original y objetos que reflejan la vida cotidiana de los artistas, incluyendo la cama y los elementos personales de quienes habitaban la obra. La combinación de materiales, como hormigón armado, ladrillos de vidrio, escaleras de acero y vidrios curvos, muestra la innovación constructiva de aquel período y ofrece una visión auténtica del modernismo porteño. Un fragmento del manifiesto del Grupo Austral define la filosofía de los creadores y su compromiso con la integración de arte, ciencia y urbanismo.
Open House no solo propone un acercamiento estético, sino que convierte la ciudad en un laboratorio vivo donde cada edificio puede ser explorado, comprendido y disfrutado. La experiencia permite a arquitectos, estudiantes y público general interpretar la ciudad desde el diálogo entre diseño, funcionalidad y contexto urbano, consolidando a Buenos Aires como un referente en la difusión del patrimonio arquitectónico y la cultura del espacio construido.
